dimarts, 1 de novembre del 2011

Thriller

Hello seguidores,

Con pocas ganas pero aquí me tenéis.

Regresé de nuevo el 22 de octubre a Canadá - ya antes lo percibí visual y comercialmente- pero de nuevo el impacto de la fiesta de Halloween ha sido algo único. Poder ver, comprobar y participar en un Halloween realmente americano, me ha parecido interesante.

Posiblemente es algo que muchos de nosotros consideramos banal, innecesario y superficial.



En primer lugar mi más sincero respeto por las tradiciones y costumbres de este país (que yo soy la que he venido aquí , y no para dar lecciones precisamente). Por supuesto no voy a entrar en la estéril comparación "panellet vs calabaza". No comparaciones por favor.

En segundo, el sentido de la fiesta. Sin profundizar en el origen celta de la misma y su mutación a lo largo de los años en los países anglosajones (-orígenes-), son unas fechas en la que todos, familias, niños, escuelas, empleados, empresas, asociaciones, fundaciones y todos, absolutamente todos se vuelcan. El ánimo es festivo, de consumo, de encuentro, de rechazo al miedo, de imaginación. ¿Por qué no? La oración al ser querido sigue siendo algo muy íntimo, personal y reservado, y no se trata. Objetivo: ahuyentar los malos espíritus.

Muchos de los dólares destinados a esta fiesta son un derroche de imaginación, de encuentro para captar fondos pro causas,  trabajos solitarios o comunitarios en las cocinas para elaborar deliciosos pasteles, snacks o similares, padres que por fin conocen a sus homólogos, personal docente que pierde su compostura (que por cierto, aquí no es nada distante, todo lo contrario, eso sí, todos llevan su Ms. o Mr. para los alumnos y el bullying es perseguido hasta la saciedad), una pérdida de rubor y vengüenza al visitar a nuestros queridísimos vecinos, y en resumen, una proximidad y una necesidad de acercarse todos con todos.

Y ¿esto cuánto ha supuesto económicamente?
Los americanos se han gastado 5,8 billion dollars (los canadienses 1,5 de éstos) previsiones de gasto halloween 2011, -un 17,7% más respecto al año anterior- en caramelos, disfraces y decoración.

Aún así, según NAIT (consumo en Canadá) los canadienses han gastado más que sus vecinos americanos con una compra media por persona de 77$ vs los 66$ de  los segundos. De esta cesta, 20$ van a caramelos, 18,66$ a decoración y 23,37 a disfraces (2 de cada 5 personas se disfrazan). Lo inaudito es que de la cifra en disfraces, un 60% va destinada a la compra del "costum" para animales y el resto a hijos (los que tienen ambos, dos, claro).

Pero ¿quién es el gran consumidor de halloween? ¡sorpresa!: el perfil mayormente consumidor es el hombre de 18 a 34 años.

En cualquier caso, en 1 semana hemos estado, quisiéramos o no, inmersos en esta festividad que es tan o igual  de importante que Christmas. El tour ha sido:

- caza y captura de la calabaza perfecta: imposible. Miles de calabazas disponibles pero, al hacerlo tarde, sólo encontramos una calabaza, sin rabo, deformada pero apta para su procesado.Para ello utilizamos los ciento un mil kits existentes para vaciarlas, con 12 dibujos propuesta para hacer y voilà!


- pre-fiesta infantil de zombies: todos los niños disfrazados, pastel que simulaba cementerio, manos salientes incluidas, lápidas y todo de chocolate, como buen handmade cake , eso sí.

















- fiesta en el hall de los apartamentos: se me hace difícil pagar la renta mensual a la propietaria después de verla disfrazada, con su propuesta de menú pica-pica que incluía fingers de queso con uñas de jelly multicolor, galletas araña, apio recheesado con pinta de fantasma. Eso sí, le fascinó el disfraz de la mayor que, sin contar con LOPD ni nada parecido, ha colgado su foto en el plafón de la finca.
















- entrega de pumpkins o calabazas en el cole: un regimiento de papás voluntarios (como las decenas de encuentros que realizan y en la que la comunidad de padres juega un papel no ya clave, sino decisivo para garantizar la calidad en las dinámicas de la escuela -pero eso será motivo de otro blog pues este es otro mundo a nivel escolar, y hablo de enseñanza pública-) se encargaron de prepararlo todo en la escuela.
El gym era el espacio para exponer las calabazas, los niños locos de contentos, mil propuestas distintas, nada competitivo, no hay ganadores, participar es lo importante.





The principal (la directora de la escuela) y su equipo de profesores todos disfrazados y los niños los primeros.


- Trick or treat:
Y no podíamos fallar. Recibimos propuestas de amigos para ir a hacer las imponderables visitas a la vecindad a "hagamos un trato (o sea, dame caramelos) o te la lío con una travesura/putadilla (trick)". El objetivo archiconocido ya lo sabéis, recogida de dulces, caramelos, gadgets y similares de los vecinos que entregan a los niños que llaman a la puerta.
Bueno, no podíamos inicialmente pero el peso de la tradición hizo que a las 8 de la noche nos equipáramos finalmente contra el frío (4 grados entonces) y fuésemos a, más o menos, 10 casas decoradas convenientemente de Halloween como llamada de participación.
Llegamos a casa con dos superbowls llenos de todo, todo, todo. Caries garantizadas.
Lo mejor, los peques estaban locos de alegría por su testimonial en la fiesta.




Hoy ya resaca post-fiesta, en todos los comercios ya regalaban los restos de la cita.
Y vamos a por Christmas, que promete pues ya está en la calle e irá in crescendo.

Cierro con el personaje más oído y recordado estos días allí dónde íbamos. AHÍ VA: THRILLER

Un beso a todos, hasta pronto

Rosa


























1 comentari:

  1. Hola Rosa,

    Com ja t'he dit, el teu blog es molt interessant, no sols per el que explica una amiga, sino per el que ens estas fent coneixer com resident al Canadà.

    Molts recods en aquests moments difícils, i ànims de part de tota la familia; Gina, Eva, Susi i Jordi.

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